
"Apenas se le reconoce. La mitad de su expresión queda oculta bajo el ala del sombrero, en una negrura de tormenta interior que viene a tragarse el sol. La primera vez que lo vemos, sin embargo, aparece perfilado en un rectángulo de aguda y cromática luz, a punto de ingresar al espacio sombrío de una casa que lo acoge, si bien no lo espera. Nadie lo espera. Al final, lo veremos hacer el trayecto opuesto. La otra mitad del rostro, la que sí advertimos, compone una mueca de desprecio resumida en una boca enfermiza, que convoca en un insulto emergente al mundo entero, a todos y cada uno de sus personajes; a las nubes, a las bestias, al sol, los arroyos, la montaña, el desierto, la pobreza, la guerra, el amor, los uniformes, la familia, la tierra, las razas, los afectos... Un odio minucioso que alcanza a todas y cada una de las cosas. Nada escapa, ni siquiera él mismo..."
Cuando me encuentro con una crítica, un artículo, cualquier cosa sobre Centauros del Desierto soy incapaz de fingir una mueca de hastío, volver a leer más de lo mismo. Qué pena ¿no?
Ayer Duke me pasó un enlace y una recomendación. Su buen ojo para estas cosas ya prometía pero aun así... Y menos mal que le hice caso. Acercarse con cariño al personaje, entenderlo y explicarlo. Expresar por escrito, y de forma soberbia, lo que sentimos por Ethan. Qué sorpresa, de esas que te alegran el día.
Su autor, Mario Ornat. Su blog, Somniloquios. Y aquí el texto entero que no te deberías perder.
Gracias Ornat, te leeré a menudo.











1 comentarios:
La verdad es que Somniloquios es un blog bastante suculento...
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