feo, fuerte y formal

martes 11 de diciembre de 2007

Otra vez John Wayne


Ése es el título de un interesante artículo de José Pablo Feinmann de 2002 que leo gracias a Taringa!. Una reflexión sobre el cine propagandístico centrada en la película Boinas Verdes y que viene a demostrar que pasan los años pero la política estadounidense en el exterior se mantiene inmutable en el fondo aunque cambien las formas.

No soy amigo de hablar de política más que en privado, y mucho menos en un blog que mantengo por puro afán casi coleccionista de cosas de un actor que me hace disfrutar en la pantalla. Por eso no voy a seguir más allá con el tema, y si lo traigo aquí es por reflexionar en voz alta sobre hasta que punto uno es capaz de disfrutar con un producto que más allá del puro entretenimiento pretende justificar, ensalzar o directamente lavar el cerebro a las masas sobre la cuestión de turno.

Hace mucho que no veo Boinas Verdes, otra que me apunto a revisar en cuanto tenga ocasión, y por ello no la recuerdo demasiado bien. Que la película es pura propaganda, sí. Que busca efectismos baratos, sí. Que a poco que lo pienses no engaña a nadie, de acuerdo. Que si me lo pasé bien mientras la veía, también. Y eso que está entre entre las que considero "malas" del actor, pero para un friki su sola presencia basta. Y ahí considero que está el quid de la cuestión. Soy perfectamente capaz de disfrutar de una película por mucho que me repugne en la vida real lo que me están contando, basta con saber diferenciar lo uno de lo otro. Si por casualidad coincide que el mensaje que subyace es afín a tu forma de pensar, miel sobre hojuelas.

No está demás de todas formas acudir a lecturas como la que enlazo más arriba para contrarrestar y mantener cierto equilibrio.

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