feo, fuerte y formal
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miércoles 31 de octubre de 2007

Un viaje por Monument Valley


¿Quien no ha oído hablar de Monument Valley, escenario de La Diligencia y Centauros del Desierto por poner un par de ejemplos?

WarBond, un forajido de FDL tuvo la suerte de viajar hasta allí el pasado verano, y como embajador de Leyenda se comprometió a fotografiar su logo por esos parajes. Para ponernos los dientes largos a todos, en sucesivos días nos narró sus peripecias e impresiones del viaje.

Todo ese material, las fotos, magníficas todas, y su relato se ha encargado charlie_waite de darle la forma que se merece para disfrute de todos en su web Imágenes de Leyenda. Una auténtica gozada que recomiendo a todo el mundo.

martes 30 de octubre de 2007

John Wayne fumaba Camel


O al menos de eso nos quieren convencer...



domingo 28 de octubre de 2007

Centauros del Desierto en Pamplona


Si hace poco los valencianos podían disfrutar de varias películas de Wayne en la Mostra de Valencia, ahora los afortunados son los navarros que tendrán la oportunidad de contemplar Centauros del Desierto en pantalla grande y VOSE.

El Aula de Imagen y Sonido de la Universidad de Navarra organiza el ciclo El Cine de la A a la Z, dedicado principalmente a rescatar películas importantes de la Historia del Séptimo Arte, que ya ha comenzado el pasado 16 de octubre y se desarrollará hasta mayo del 2008. Las sesiones están abiertas al público en general a pesar de que el nombre del ciclo sea auspiciado por la Universidad. Casi todas las películas se proyectarán en versión original con subtítulos en español.

La cita con el Duke tendrá lugar en los Cines Saide Olite el próximo martes, 30 de octubre, a las 20 horas, en formato cine-club; y el miércoles, día 31, a las 22.30 horas. Aparte de la película, en la primera de las dos sesiones el crítico cinematográfico Goyo Salcedo presentará la película y dirigirá un coloquio posterior con los espectadores.

El precio de la entrada es de 5 euros, si bien para estudiantes de la Universidad Pública de Navarra y personas con tarjeta cliente de Caja Rural es de 4. Del mismo modo, se pueden obtener abonos de 10 películas por 40 euros (30, para estudiantes de la citada universidad navarra o con tarjeta cliente de Caja Rural). Las entradas se pueden adquirir en las taquillas de los Cines Saide Olite y en la sección de Actividades Culturales de la Universidad Pública de Navarra.

Una de esas oportunidades que no se pueden dejar escapar. Me pilla a varios cientos de kilómetros, pero si estuviera por allí fijo que no me perdía la cita.



Material para Descargar en Reel Classics

Después de unos días en fuera de juego por problemas con el pc...


Reel Classics es una recomendable página dedicada al cine clásico. Entre otras, dispone de una Sección de Descargas donde se pueden encontrar varias cosas de John Wayne: temas de escritorio, salvapantallas y fondos de escritorio.

Temas de Escritorio

Descargar

Instalación
IMPORTANTE: sólo funciona con Windows 98, Windows ME o Windows 2000, pero no en XP.
Extrae el contenido del zip en la carpeta que desees. Después selecciona la pestaña "temas" de las propiedades de pantalla y buscalo en la carpeta donde lo hayas guardado (botón derecho del ratón sobre una zona vacía del escritorio).


Salvapantallas

John Wayne Descargar (archivo exe)
Boinas Verdes Descargar (archivo zip).

InstalaciónCon extensión exe: doble click sobre el icono donde lo hayas descargado. Los archivos se copiarán al directorio raíz de windows. En formato zip, extrae el contenido en el raíz de windows. Después selecciona el protector desde la pestaña "salvapantallas" de las propiedades de pantalla (botón derecho del ratón sobre una zona vacía del escritorio).


Fondos de Escritorio

John Wayne

John Wayne
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John Wayne
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John Wayne
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John Wayne
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John Wayne & Janet Leigh
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Películas

De Isla en Isla(1940)
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De Isla en Isla (1940)
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De Isla en Isla (1940)
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Fort Apache (1948)
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Río Rojo (1948)
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El Hombre Tranquilo (1952)
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El Hombre Tranquilo (1952)
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El Hombre Tranquilo (1952)
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El Hombre Tranquilo (1952)
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El Hombre Tranquilo (1952)
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El Hombre Tranquilo (1952)
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Hondo (1953)
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Un Conflicto en Cada Esquina (1953)
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Centauros del Desierto (1956)
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La Conquista del Oeste (1962)
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El Rifle y la Biblia (1975)
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A disfrutarlos!!!
Y si alguien encuentra más material descargable, que nos lo comunique dejando un comentario, o se ponga en contacto conmigo en recunchowayne@gmail.com

lunes 22 de octubre de 2007

Su Última Pelea (1933)


Gracias a Karagarga, hoy he podido ver Su Última Pelea (The Life of Jimmy Dolan), una grabación del canal TCM.

Producción de la Warner Bros. Pictures de 1933, dirigida por Archie Mayo, protagonizada por Douglas Fairbanks Jr. y Loretta Young en sus papeles principales; con guión de David Boehm y Erwin S. Gelsey basado en la obra teatral de Bertram Millhauser y Beulah Marie Dix; fotografía de Arthur Edeson y música no acreditada de Cliff Hess. Posteriormente, en 1939 se rodaría un remake de la misma They Made Me a Criminal.

TCM Trailer

Image Hosted by ImageShack.usDrama que narra las peripecias de Jimmy Dolan (Douglas Fairbanks Jr.), un afamado boxeador de vida relajada, que tras ganar un combate y para su disgusto, recibe la visita de un amigo y acompañantes mientras pasa el resto de la velada con su novia. Cargadito de alcohol se va de la lengua y comenta que las entrañables palabras dedicadas a su madre en respuesta a la prensa tras vencer en el ring son pura hipocresía para quedar bien con el público. Desgraciadamente uno de los presentes es periodista, que viendo el filón que puede obtener con la exclusiva de tal revelación decide marcharse. Asustado por lo que se le viene encima, Dolan trata de detenerlo y acaba asestándole un directo que fatalmente acabará con su vida. Inconsciente por el alcohol, ni se entera, mientras que su amigo y su novia deciden huir abandonándolo, no sin antes robarle su reloj y la cartera. En plena huida sufrirán un accidente con su coche que consumido por las llamas dejará sus cuerpos irreconocibles.
A la mañana siguiente Dolan lee con perplejidad en los periódicos el relato de su propia muerte, la de su novia y del homicidio del periodista. Sin dinero, y aconsejado por su abogado, huye asumiendo la personalidad de su amigo muerto. Sin rumbo fijo recalará en una residencia para niños inválidos dirigida por la Sra. Moore y su sobrina Peggy (Loretta Young), que le ofrecen trabajo. El contacto con los niños y con Peggy, de quien se enamora, poco a poco va cambiando su carácter, y ante la urgencia del próximo vencimiento de la hipoteca de la casa, decide apuntarse a un combate aficionado para obtener el dinero. Desgraciadamente, un inspector de policía lo reconoce en una foto ganadora de un premio que le había tomado uno de los críos. A partir de ahí, Dolan tendrá que decidir su futuro: seguir huyendo y por lo tanto salvarse, o conseguir el dinero lo que significaría tener que enfrentarse a la justicia.

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La película entretiene, se deja ver, con el regusto añejo del blanco y negro y su audio original. Desgraciadamente sin subtítulos, y pese a ello, para los que andamos justitos de inglés, en ningún momento se tiene la sensación de perder el hilo de lo que ocurre, ni de pasar por alto algún detalle significativo. Todos los personajes se ciñen al propio estereotipo que representan, el cínico boxeador que cambia al descubrir realidades diferentes, la dulce e inocente sobrina, los niños angélicales, la estricta tía gruñona pedazo de pan... Y el guión no nos depara demasiadas sorpresas, si bien nos mantiene la incertidumbre hasta el final.

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Buena interpretación en general de los actores, sin deslumbrar ninguno de ellos. Loretta Young está guapísima, inocente y enamorada. Fairbanks no acaba de convencer como boxeador, su apariencia es la de un galán, no la de un campeón. Te llevas una sorpresa al descubrir que uno de los niños es Mickey Rooney, sin acreditar en la película, apuntando ya maneras y sin presagiar lo bajito que se quedaría.

Image Hosted by ImageShack.us1933 fue un año prolífico para John Wayne. Llevaba tiempo aceptando cualquier trabajo sin salir de la Poverty Row. Protagonizó un puñado de westerns, algunos remakes de antiguas películas de Ken Maynard para la Warner, que incluso utilizaban viejas escenas originales del actor para aprovechar sus habilidades como jinete: The Telegraph Trail, Somewhere in Sonora, The Man from Monterey, Riders of Destiny y Sagebrush Trail; el serial de 12 episodios The Three Musketeers y la romántica His Private Secretary. Lo vemos como secundario en Baby Face (Carita de Ángel), sin duda la mejor película de todas en las que participó ese año, y tuvo una fugaz aparición en Central Airport y Collage Coach, ambas de William A. Wellman.
Al parecer consiguió el papel gracias a su amistad con Loretta Young y su hermana. Interpreta a Smith, un hombre que también necesitado de dinero, se decide a pelear en la misma exhibición que Fairbanks. Su aparición se limita a tres o cuatro cortes, fundamentalmente en la escena que nos muestra el vestuario donde esperan los tres contrincantes del púgil profesional antes de saltar al ring. A él se enfrentarán uno por uno, y el mayor protagonismo lo alcanza mientras el primero ya está peleando. Wayne se encuentra atemorizado mientras Fairbanks lo anima. La escena es curiosa porque da la sensación de que ante el físico de cada uno, los papeles deberían estar cambiados. No hay mejor forma de describir su actuación que mostrándola:


Un joven John Wayne que nos transmite el nervioso de su personaje, pero que acostumbrados a la sobriedad que nos mostrará en el futuro parece sobreactuado.



domingo 21 de octubre de 2007

Wayne en la Mostra de Valencia


Se está celebrando la XXVIII Mostra de Valencia, que este año dedica un ciclo a John Wayne en homenaje al centenario de su nacimiento.

Este año se cumplen cien años de su nacimiento y la Mostra de Valencia quiere celebrarlos dedicando un ciclo de películas a uno de los más famosos iconos hollywoodienses de todos los tiempos e invitando al festival al también actor Patrick Wayne, hijo del homenajeado, que aparece junto a su padre en The Comancheros (Los Comancheros, 1961).


Las películas elegidas que se exhibirán, todas en VOSE, son:

Miércoles 17/10:
Primera Victoria: 20:00 Sala C
Los Comancheros: 18:00 Sala E

Jueves 18/10:
La Taberna del Irlandés: 20:00 Sala C
Centauros del Desierto: 18:00 Sala E

Viernes 19/10:
El Hombre que Mató a Liberty Valance: 20:00 Sala C
Escrito Bajo el Sol: 18:00 Sala E

Sábado 20/10:
Río Bravo: 20:00 Sala C
El Hombre que Mató a Liberty Valance: 18:00 Sala E

Domingo 21/10:
Escrito Bajo el Sol: 20:00 Sala C
Río Bravo: 18:00 Sala E

Lunes 22/10:
Centauros del Desierto: 20:00 Sala C
La Taberna del Irlandés: 18:00 Sala E

Martes 23/10:
Los Comancheros: 20:00 Sala C
Primera Victoria: 16:00 Sala D (ojo, cambia sala y hora)


Una buena oportunidad de revisar algunas películas tal y como deben ser vistas, en pantalla grande y versión original.

Patrick Wayne, hijo del Duke, junto con Raquel Welch y Don Johnson, acudieron como invitados a la gala de apertura en el Consistorio el miércoles 17. Cito a continuación la información relativa a su visita publicada por Europa Press:

El actor Patrick Wayne, hijo del mítico John Wayne y ahijado además del director John Ford, aseguró hoy en Valencia que su padre representó un tipo de héroe americano que "tiende a desaparecer" porque en la actualidad esa clase de personajes están representados de una forma más cercana en el cine. Aun así, destacó la presencia que el intérprete conserva todavía en el imaginario norteamericano, ya que "continúa siendo una de las personas más conocidas y mejor consideradas de su país".

Patrick Wayne, que se encuentra en la capital del Turia con motivo del ciclo homenaje que le dedica la Mostra de València-Cinema del Mediterrani a John Wayne con motivo del centenario de su nacimiento, reconoció que ser hijo del inolvidable protagonista de 'La diligencia' o 'El hombre tranquilo' tiene ventajas e inconvenientes. Entre estos últimos, destacó que "muchas veces cuando hablaba con productores o directores esperaban que yo fuera otro John Wayne o un pequeño John Wayne", algo extremadamente complicado debido a la "gran fuerza y personalidad" del artista.

No obstante, la fama de su progenitor le permitió "conocer desde muy pequeño el mundo del cine, aprendiendo el arte de hacer películas" por lo que, "a la largo plazo, sin duda ser hijo de John Wayne ha sido una ventaja", admitió.

Una de ellas fue ser apadrinado por el realizador John Ford, con quien Patrick Wayne trabajó en obras maestras como 'Centauros del desierto'. De hecho, declaró que "al principio de mi carrera sólo le tenía a él como modelo por lo que únicamente tenía la visión de lo que era trabajar con este director".

Wayne describió a Ford como un hombre con un carácter "difícil del que nadie se salvaba" y que utilizaba su gran inteligencia para "controlar" a los demás. Agregó que trabajar a las órdenes de Ford suponía "confiar plenamente en él y dejar todo en sus manos, ya que, con otros realizadores normalmente el actor puede llegar a un acuerdo sobre su interpretación, pero John Ford era una director hasta el fin, que quería decidir incluso cómo se decía una determinada frase en concreto", relató.

De su trayectoria cinematográfica, Patrick Wayne se mostró especialmente orgulloso de dos títulos, 'Simbad', porque tenía características técnicas muy diferentes a la de las películas tradicionales, y 'Bears and I', ya que le dio la oportunidad de rodar con animales, explicó.

Patrick Wayne también se refirió a los paralelismos existentes entre las carreras de su padre y de Clint Eastwood. Sobre esta cuestión, opinó que, aunque al principio Eastwood parecía seguir el modelo de Wayne posteriormente "sus caminos fueron bastantes diferentes", entre otras cosas porque el autor de 'Million dollar baby' ha conseguido "ponerse detrás de la cámara para producir y dirigir películas de gran fama, algo que le hubiera gustado a mi padre", reveló.

Otra de las cosas que separa a ambos artistas es que Clint Eastwood, "que disfruta de una gran fama, está, afortunadamente vivo, pero mi padre consiguió una fama tal que continúa siendo una de las personas más populares y mejor consideradas de Estados Unidos muchos años después de su muerte", apuntó.

De la extensa producción de John Wayne, su hijo destacó su trabajo por reivindicar la "lucha por la libertad" que llevó adelante en filmes como 'El Álamo'. Patrick Wayne comentó que, más allá de las diferentes versiones que existen sobre los sucesos de aquella batalla, la intención del mítico actor fue reflejar esa búsqueda de la libertad desde el respeto a la visión mexicana.

Igualmente, aludió a la cinta 'Boinas verdes (The Green Berets)', dirigida e interpretada por el propio Wayne, con la que intentó retratar la situación de los jóvenes soldados que lucharon en la Guerra de Vietnam. Patrick Wayne comparó aquel momento histórico con la actual presencia de los marines norteamericanos en Irak, "una guerra que no han elegido pero por la que tienen que sacrificar su vida y, después, cuando vuelven a caso son menospreciados por la propia sociedad que les envió al frente", dijo.

El actor resaltó que la voluntad de su padre no fue realizar una película sobre la Guerra de Vietnam sino sobre los soldados, aunque, "inevitablemente, el filme creó una controversia que como suele pasar aumentó la taquilla".

FUTURO DEL 'WESTERN'

Sobre el futuro del género del 'western', del que su padre fue la mayor estrella, Patrick Wayne confió en que nuevos proyectos como 'El asesinato de Jesse James' con Brad Pitt sirvan para revitalizar el género aunque advirtió que los productores "corren un gran riesgo, porque hace mucho tiempo que no se hacen películas de este tipo que, además, son caras". "Si consiguen buena taquilla y críticas se podrá ayudar a la revitalización del 'western' si no tendrán que asumir ese riesgo", sentenció.

A Patrick Wayne también se le preguntaron algunas curiosidades sobre la biografía del gran actor, como si era cierto --tal y como se ha publicado en un libro reciente-- que agentes soviéticos intentaron matar al artista. "Si yo fuera un agente de la URSS lo último que se me ocurriría será matar a John Wayne", comentó su hijo entre risas.

Por último, comentó que ha tenido la oportunidad de ver cine español sobre todo en festivales y destacó que 'Mar adentro' de Alejandro Amenábar es una de las películas "más fantásticas que he visto, sobre todo por la excepcional interpretación de Javier Bardem, que fue capaz de expresar todos esos sentimientos desde una cama".



sábado 20 de octubre de 2007

Superduke

flickr es una fuente inagotable de imágenes. Entre las que se pueden encontrar del Duke, esta caricatura realizada por Adam Koford es de las que más me han gustado.
La imagen tiene algunos derechos reservados, por lo que si queréis usarla para algo deberíais ateneros a los téminos de la licencia. Se puede contactar directamente con su autor mediante mensaje privado en el propio flickr, como he hecho yo.


Superduke
Subida originalmente por Ape Lad


viernes 19 de octubre de 2007

El hombre a caballo:
las siete caras de John Wayne.

Hace tiempo encontré en Karagarga un artículo sobre John Wayne: The Man on Horseback: The Seven Faces of John Wayne, de Andrew Sinclair. Lo posteé en FDL y allí davout publicó una traducción al español. Creo que merece la pena traerlo al Recuncho también:



Y la traducción de davout:



El hombre a caballo:
Las siete caras de John Wayne.

El hombre a caballo solía ser un general. En tiempos difíciles, cabalgaría como el duque de Wellington o Andrew Jackson y bajaría de su caballo en la Casa de los Lores o en la Casa Blanca. Su presencia convertiría las dificultades en algo fácil. Él inspiraría confianza en las masas. En su aura reside nuestra seguridad.
Ahora que la mayoría de las democracias occidentales prefieren economistas a militares, e incluso en América Latina el general llega hasta el palacio en un tanque, el hombre a caballo es un actor. Su papel en la pantalla hace que nuestros problemas parezcan simples por un momento. Sus decisiones resuelven nuestras dudas. Normalmente fijado en el tiempo, revive nuestros olvidados deseos por los héroes y las decisiones correctas. Y mientras su imagen permanece delante y detrás de nuestros ojos, es nuestro héroe de fantasía.

Durante los pasados cuarenta años, John Wayne ha sido el más completo hombre a caballo. Su buena fortuna, y la nuestra fue heredar e incorporar el mito del perfecto gentil caballero andante con un seis tiros en lugar de una espada. Aunque pueda parecer un largo camino de Camelot a Cheyene y desde la mesa redonda a una diligencia, el cowboy fue visto en términos de caballero andante. Como lo describió Walter Prescott Webb, el historiador de las grandes praderas:
"Vive a caballo como los beduinos, lucha a caballo como hacían los caballeros andantes, iba armado con una nueva y extraña arma que usa ambidiestramente y con precisión, jura como un soldado, bebe como un pez, lleva ropa como un actor y lucha como un diablo. Es amable con las mujeres, reservado a los extraños, generoso hacia los amigos y brutal hacia sus enemigos. Es un cowboy, un típico vaquero.

Esta fue la primera cara de John wayne. Una vez John Ford había visto en las inmaduras facciones de un joven actor algo de la áspera gracia de Ringo Kid en "La diligencia" estuvo preparado para moldear y modelar una interpretación del inexpresivo Marion Michael "Duke" Morrison, de 32 años y distinguido solamente por su tenaz profesionalismo. En ese altamente simbólico y trabajado film, Wayne interpreta a un cowboy-caballero en armas es su historia de amor con la prostituta de pelo y corazón dorados Dallas, más una princesa por su comportamiento que las damas que van en la diligencia con ella.
Ford usó la facilidad de movimiento natural en Wayne y el aire de tímida vulnerabilidad para sugerir el arquetipo del vaquero introvertido, retraído con las mujeres y solo a gusto en acción con hombres, mejor que el sistema y la gente que lo malinterpreta. "Bien" le dice a Dallas cuando son apartados del resto en la cena en Dry Fork, "apuesto, a que no puedes escapar de prisión y entrar en sociedad en la misma semana".
En esta película rompe con su cara impasible en sus primera interpretaciones -incluso Raoul Walsh falló en sacarle de su poca expresividad en "La Gran Jornada" de 1930 - e incluso actúa con habilidad en la última escena al final en Lordsburg. Como escribió Walker Percy en su novela "The Moviegoer", otra gente atesora momentos, como subir el Partenon al amanecer o encontrar una chica una noche de verano en Central Park, pero su más memorable momento fue cuando John Wayne mata a tres hombres con una carabina mientras se tiraba al suelo en una calle polvorienta en la diligencia.
Lo que Wayne aportó a Ringo Kid fue el violento cambio de paso y el lento quemado de energía atrapada en un fuera de la ley, atrapado entre los códigos de la sociedad y su reacción animal al peligro. Al contrario que los Apaches de Ford que parecen crecer como diablos de polvo en Monument Valley y simbolizan las fuerzas salvajes de la naturaleza, Wayne muestra las suaves maneras que estorban la velocidad de movimiento del hombre blanco y la delicadeza del verdadero sentimiento. Cuando finalmente el sheriff le libera a él y a Dallas tras la venganza de Ringo, el sentimiento viene de "Huckelberry Finn". Ringo y Dallas deben de ser liberados de las dudosas "bendiciones de la civilización". Deben vivir en una frontera donde puedan actuar más cerca de la naturaleza y de sus propias naturalezas.
En esa estrecha línea entre la opresión del comportamiento social y el instinto de supervivencia en un punto peligroso, Wayne camina con delicadeza. Como un centauro, siempre parece la parte de arriba del caballo que monta. Pero en sus botas, a pie, siempre parece inseguro del terreno que pisa. "Camina como un hada (?)" William Wellman dijo una vez de él. "Es el único hombre en el mundo que puede hacerlo". Es el andar del solitario permanentemente en riesgo fuera de la silla, esperando por la próxima amenaza de gente como él, parando y vacilando hasta que puede sentir el peligro y liberándonos de nuestros miedos secretos con el terrible poder de su carabina o de su puño.

Hay un diablo en el disfrute de la acción violenta. Cuando la muerte parece la gloria, entonces puede convertirse en una filosofía. Sólo en una guerra justa puede justificarse el matar otros hombres como un deber necesario. Pero si esa muerte es ejecutada con una ferocidad y un estilo de una bestia desatada, entonces hay una horrible ambigüedad entre el placer de matar y la justicia de nuestra causa.

La segunda cara de Wayne era la de un héroe de guerra en una causa justa contra el imperialismo fascista. Él no luchó en la segunda guerra mundial por razones nunca explicadas totalmente. Había tenido un accidente de fútbol (americano), un oído perforado y un hombro defectuoso. También tenía una mujer latino-americana, cuatro hijos y técnicamente estaba por encima de la edad. Sus esfuerzos por alistarse fueron rehusados incluso por el capitán John Ford, quien reclutó su Rama del Servicio Fotográfico en Hollywood. Así, incapaz de ser un soldado, Wayne interpretó el papel de uno.

Esto empezó la fractura en su vida entre sus papeles y las realidades. Mientras Henry Fonda y James Stewart y otras estrellas de Ford estaban en servicio activo, John Wayne actuaba en películas de propaganda que ayudaban a mantener la moral de la población. En "Tigres Voladores" o "Batallón de constructores", Wayne cambió la silla por una cabina de avión, haciendo de cowboy aéreo, surcando las nubes como la llanura y usando ametralladoras en lugar de carabina. Pero nunca pudo recurrir a sus propios hechos como hizo Ford cuando personalmente filmó el ataque japonés a Midway y grabó el izado de bandera bajo el fuego, como si la guerra fuese un set de rodaje después de todo.

Este papel como héroe de guerra que nunca había ido a la guerra cambió a Wayne como hombre, particularmente después de rodar "La Patrulla del Coronel Jackson" y "No eran imprescindibles", ambas de 1945. La primera trataba sobre la resistencia filipina y fue dirigida por Edward Dymitryk, que más tarde fue tachado de comunista, se acogió a la quinta enmienda, fue a la cárcel y acabó como testigo en el Comité de Actividades Antiamericanas. Quizás como compensación por no haber servido durante la guerra, Wayne estaba descubriendo su superpatriotismo, y el comportamiento de Dmytryk en el set derivó en una confrontación.
Hasta ese tiempo, como su mentor Ford, Wayne había votado por Roosvelt y se consideraba a sí mismo como demócrata en los años 30. Fue mientras servía en el comité ejecutivo del Gremio de Actores de Cine que empezó a sentir que había una conspiración en Hollywood, que Dmytryk y sus amigos parecían probar cantando la internacional y haciendo chistes blasfemos al coronel, veterano de guerra, que era el consejero militar en "La Patrulla del Coronel Jackson".

"Se excedieron con él", dijo Wayne más tarde. Wayne fue hasta Dmytryk y le preguntó si era un comunista. Y así surgió un Wayne supersensitivo a ofensas sobre "nuestro presidente, nuestra bandera, Dios o el patriotismo". Estaba maduro para el sector más conservador como su amigo Ward Bond, Cecil B. DeMille o Adolphe Menjou. Se convirtió en una figura destacada del grupo anticomunista que destruyó a sus compañeros, en los días de McCarthy y los arrojó de Hollywood. Hasta el final de su vida, Wayne permaneció sin arrepentirse de su actitud. "No hubo listas negras, lo único que nuestro bando hizo fue sacar a un montón de gente fuera del negocio" dijo.

Estaba actuando como un cowboy, como un héroe de guerra, arrojando a un montón de gente fuera de su tierra, fuera de la vida, fuera de los negocios. Para él no era más que eso, en unos términos sencillos, como en el cine, lo que no podía aplicarse al complejo mundo de la posguerra y la Guerra Fría. El sentimiento de culpa por no haber ido a al guerra se convirtió en una posición política de "macho" que era su insignia en su uniforme diario. Este sentimiento de culpa se incrementó cuando trabajó con el multicondecorado de lanchas rápidas Capitán Robert Montgomery en "No eran imprescindibles", Ford, definitiva visión sobre la guerra basada en los hechos verídicos protagonizados por el Capitán John Bulkeley en la retirada de Filipinas. El hecho de que Montgomery, Ford y el mutilado de guerra "Spig" Wead habían vuelto del frente para hacer la película fue intolerable para Wayne, que se derrumbó en lágrimas delante de ellos porque era el único que no llevaba uniforme. El hecho adicional de que el tema de la película era la traición de Pearl Harbor hizo a Wayne sospechar más sobre una conspiración para debilitar América.

La interpretación de Wayne en la versión final de la película mostró el crecimiento de su madurez como actor, en contraste de la inmadurez como destacada figura en política. Su papel como el teniente Ryan es un modelo de obediencia ciega y compasión controlada dentro de la camaradería que es el sostén de los hombres en guerra. En su notable libro "Los guerreros", J. Glenn Gray describió el placer del hombre en la guerra en el espectáculo, en la energía del peligro, en el placer de observar la destrucción y en las virtudes del autosacrificio por el grupo. Ford dirigió y Wayne interpretó todos estos temas guerreros en "No eran imprescindibles" que es simplemente la mejor película americana sobre la Segunda Guerra Mundial.

El tercer y más perdurable rostro de John Wayne fue creado por Ford en los años de posguerra. Fue el papel de un auténtico profesional, fiel a su código y silencioso sobre sus conflictos interiores. En el primer film de Ford sobre la caballería "Fort Apache" Wayne interpreta al veterano y endurecido lugarteniente del cabeza loca y testarudo Teniente Coronel Thursday, (Henry Fonda). En esta recreación encubierta del desastre de Little Big Horn contra los sioux, Ford estaba inconscientemente hiriendo a Wayne por su énfasis en las diferencias entre los hechos históricos y la leyenda. El papel de Wayne como el capitán Kirby York le convirtió en la película en el soldado profesional y veterano, siempre de servicio, mientras Fonda era el buscador de gloria, que vuelve de misiones ceremoniales y ¡maldición! si no se iba a hacer un nombre. De hecho en cuando comenzó la lucha, ocurrió de otra manera. Pero es Wayne, uno de los pocos supervivientes de la masacre, quien acepta la leyenda del heroísmo de Fonda porque era bueno para la moral y convierte a los nuevos reclutas en mejores soldados, a quien él debe conducir a la victoria como un profesional en el tercer film de la trilogía "Rio Grande".

S. E. Finner, que escribió el libro definitivo sobre el papel de los militares en política, "El Espadón a caballo", una vez definió la manera en que un soldado se convierte en un profesional. El recluta es instruido en la historia, tradiciones y leyendas de su regimiento. Es apartado del mundo en un campamento y lleva el mismo uniforme que sus camaradas. Es un nómada sistemático, moviéndose de un lugar a otro. Tiene un código moral y de comportamiento distinto de los civiles, e incluso tiene que pedir permiso para casarse. Así se convierte en un mundo cerrado, autosuficiente. Su desprecio es por los que están fuera del regimiento, los civiles, los burgueses, los políticos. Su respeto es a menudo por su enemigo, si lucha bien.
En su nuevo papel como soldado de caballería y en su lucha política contra los comunistas, Wayne es la esencia del espadón y del soldado de Finer. Se transformó del cowboy individualista y anárquico desafiante frente a la autoridad en el profesional obediente y defensor de la autoridad. Interpretó el papel del maduro y duro hombre hecho a sí mismo, en el ranchero de "Río Rojo" de Howard Hawks, que Ford le ofreció el papel del veterano capitán Nathan Brittles, luchando una última campaña tras la masacre de Little Big Horn. Wayne interpretó el papel de perro viejo, inteligente y pacífico capitán incluso mejor (que en "Río Rojo")y Ford le regaló un pastel con una sóla vela para celebrar que se había convertido en un actor maduro en ese último año. No volvería a decir lo que le había dicho a Jean Renoir a su llegada a Hollywood "Los actores son una mierda".

Brittles no es un cabeza loca como el Wayne de "Batallón de constructores". Está decidido a no luchar contra un enemigo superior. Como le dice a su anciano amigo indio "Somos demasiado viejos para la guerra. Pero los viejos deben parar las guerras". Y consigue evitar la guerra con un truco, espantando los caballos de los jóvenes indios, su astuto truco siendo superior al loco arrojo del Coronel Thursday.

Así, Wayne mostró a través de la dirección de Ford su madurez como actor, algo de lo cual afectó a su madurez como persona. Había aprendido, sobre todo, a proyectar esa cualidad que distinguía sus actuaciones, una sinceridad casi dolorosa en su naturalidad. Por supuesto Ford echó una mano en esto cuando le hizo repetir una de sus escenas favoritas, la de un hombre lleno de dudas hablando a una lápida de la tumba de su mujer muerta. "Duke" le dijo, "vas a tener un montón de escenas durante tu vida. Algunas te parecerán estúpidas. Interprétalas. Apúralas hasta el fondo. Si es East Lynne, hazlo. Lo harás bien, pero si intentas hacerlo con la lengua en tu mejilla y hacerlo bonito, adornarlo, perderás de vista quien eres".

Y así es como Wayne actuó en sus películas de inferior calidad con peores directores en sus días de elección de malos papeles en los 50. A través de su estilo y aparente sinceridad, intentará imponerse a una mala película, aunque el coste a su reputación fue grande. Su cuarta cara es de hecho la más honesta y la más equivocada, porque el hombre a caballo raramente abre la boca y nunca deja la silla. Cuando Wayne sale de sus diatribas patrióticas y políticas, la puerilidad de sus puntos de vista, transformaba su sinceridad en algo profundo.

En la que probablemente sea su peor película "Big Jim McLain" de 1952, usó su propia compañía para retratar sus paranoias. La trama es simplista, tratando de un grupo comunista en las Islas Hawaii y Wayne se sumerge en una caza de brujas, mostrando las ruinas de los navíos de la flota americana en Pearl Harbor y sugiriendo que esa es la prueba para estar siempre alerta contra la subversión interna, el enemigo interior.

Esta triste e inepta pieza de propaganda nunca debería haber sido realizada por Wayne. Si tenía que mostrar su apoyo a las virtudes castrenses lo hizo mejor bajo su segunda cara, la de héroe de guerra. En "Arenas Sangrientas", Wayne interpretó a un duro e inflexible Sargento Stryker, que convierte a los reclutas en asesinos y los dirige en una carga colina arriba contra los japoneses, sólo para morir mientras la bandera es izada en la cima del Monte Suribachi bajo las notas triunfantes del himno de marines. Ningún niño americano pudo evitar vitorear y soltar una lágrima ante tan conmovedora imagen, y el enemigo seguía siendo "malo", los villanos de la Segunda Guerra Mundial.

La película fue la inspiración para muchos jóvenes americanos que sirvieron en Vietnam. Sólo que el enemigo era diferente, todavía pequeñajo y amarillo, pero quizás luchando por una causa justa contra un invasor extranjero. Wayne no pensaba así. En su papel del guerrero-político sugirió un film sobre "Los Boinas Verdes" al presidente Lyndon Johnson, que aprobó la idea hasta que el guión demostró ser demasiado chirriante y sangriento para incluso tan belicosa administración.

Wayne siguió adelante de todos modos, haciendo morder el polvo a los viets más rápido incluso que a los indios de sus primeras películas de serie B. Ignoró el hecho de que los jóvenes de América rechazaban esa guerra. Él estaba aplicando los valores del Far West y de una guerra justa a una intervención que muchos tachaban de injusta. Cuando la película se estrenó en 1968 en el momento álgido de la protesta contra la guerra, disgustó al sector liberal que Wayne despreciaba, pero también hizo más dinero en taquilla que cualquier película suya hasta la fecha.

Wayne probó que había una audiencia en el corazón de América para el agresivo y ultramericano hombre de acción, que mataría a cualquiera que se opusiera a su bandera. Fue un modo brutal de resolver sus dudas. Había empezado a hacer muchas de sus películas a través de su propia productora, aunque casi se arruinó con la mayor de sus producciones "El Álamo" en la que interpretó a Davy Crockett con gorro de mapache y todo. Fue una extravagancia costosa en la que mostró una cara costosa, una simpatía por los mejicanos y por su causa.

En su vida privada se casó con tres mujeres hispanoamericanas, y tuvo muchos hijos y nietos. A pesar de su aparente militancia a favor del mito de la superioridad y dominio de los anglosajones, tenía la Fantasía de la Frontera acerca de las mujeres del sur. Para él tenían el encanto de algo prohibido, de algo más dulce, de alguna manera, con el encanto de algo más animal en su pasión. Esa pasión se refleja de alguna manera en la escena en que por fin "comprende", la escena de su gran compasión, cuando el racista Ethan Edwards coge a la "corrompida" Natalie Wood en sus brazos en "Centauros del Desierto". Wayne era un hombre de pasiones ocultas y erotismo, que una vez más Ford supo revelar en él.

Porque en la película más humorística e irlandesa, "El hombre tranquilo" de 1952, el maestro supo sacar la quinta cara de Wayne, el hombre violento que aprecia su propia imagen, sin refinar, sonriendo mientras pega. Es también el papel más erótico de Wayne, con Maureen O'Hara (cuya belleza parece reflejar el dicho de que desde el naufragio de la Armada Invencible, se ha dicho que los irlandeses tienen sangre española). Barry Fitzgeral acertó cuando comentó de la cama de matrimonio rota "Homérica". Es homérico el humor en esta película sobre una villa que nunca existió, que nunca fue como se refleja. Todo es mayor que la realidad y del material del que se hacen las leyendas.

Howard Hawks, todavía trabajando con el envejecido Wayne encontró que estaba perdiendo su facilidad de movimiento, su estilo peculiar. Ya no era como un gran gato, sino un hombre pesado, que se sentaba como un saco en su caballo. Pero mientras Wayne perdía su gracilidad de movimiento adquirió distancia de sus papeles. se relajó en su desgaste hasta que pudo dar rienda suelta a su faceta más cómica, en su papel más humorístico, Rooster Cogburn en "Valor de Ley" y ganar su único Oscar por un trabajo sólido e irónico, como un hombre con un parche sobre un ojo, bamboleándose en su caballo como un Coloso algo torcido a causa de la sociedad. Como dijo Aristóteles, hay hombres tan peculiares y superiores que deberían vivir aparte como dioses o como bestias salvajes.

"El hombre que mató a Liberty Valance" empieza con Wayne ya en su sarcófago. El film nos revela su relación con James Stewart, que le quitó su mujer y cuya reputación descansa en el asesinato a sangre fría de un pistolero por obra de Wayne. En su furioso violento discurso final a Stewart, Wayne le grita que él (Doniphan) asumirá la responsabilidad por el asesinato. Es un solitario de la frontera, donde la acción suple el lugar de las dudas morales. El morirá sólo, mientras Stewart se casará, prosperará y hará florecer un territorio anteriormente sin ley. Su tiempo ha acabado y ha llegado el de Stewart. La película es un epitafio y un requiem por el fin de los grandes días del oeste y por aquellos que murieron en el pasado.

Ambas obras maestras despiertan emociones añadidas porque Ford y Wayne lucharon contra el cáncer en los últimos años de sus vidas. La lucha de Ford fue heroica y silenciosa como la campaña de Nathan Brittles, pero la de Wayne tenía que ser pública. A menudo hablaba de "vencer al gran C (cancer)" hasta que al final le devoró. Fue magnífico en su final, su última y séptima cara fue la más noble, mostrando con agallas su valor, disimulando su sufrimiento. Incluso su último trabajo anunciando una empresa de préstamos y ahorros mostró su total autoridad. Uno podía creer que su dinero estaba seguro si el viejo hombre a caballo lo decía. Era imposible que un hombre tan bravo estuviera equivocado. Parecía saberlo todo y soportarlo todo. Así debía ser.

De las siete caras de John Wayne, cinco durarán tanto como su imagen salga por nuestras pantallas. Siempre será a nuestros ojos el fuera de la ley rebelde , el justo héroe de guerra, el soldado profesional, el astuto y robusto hombre violento, y la mítica figura valiente, perdurable hasta el final. Una cara desaparecerá en las cazas de brujas del ayer, que en unos años parecerán tan irreales como las de Salem. Y la última, la cara privada del hombre que aprendió coraje y algo de gracia en su forma de hablar tomándolo de sus muchos buenos papeles. Siempre recordaré el honor y la dignidad de su último discurso político, durante la toma de posesión de Carter cuando elogió la ocasión y se declaró a sí mismo como un miembro de la "leal oposición".

La imagen perdura, los políticos se van. Wayne tenía una juvenil gracia en su manera de moverse, una madurez que le dio autoridad, y la mítica de un hombre viejo con muchas cualidades que transcenderán sus creencias reaccionarias, aunque no renegará de ellas. La imagen es mayor que el hombre, y eso es el misterio de una verdadera estrella. Su buena suerte fue tener a Ford para enseñarle como dibujar los mensajes de los papeles que interpretaba. Si Ford no fue su Pigmalión, fue su ejemplo, hasta que al fin Wayne pudo igualar fuera de la pantalla la fuerza de su maestro.

Ford no vivió suficiente para ver los valores que defendía ser populares otra vez. Wayne sí, y así surgió un movimiento para nombrar en su honor el aeropuerto de Los Ángeles. La invasión vietnamita de Camboya y el crecimiento del poder militar ruso volvió a poner de moda el patriotismo y el liberalismo como algo apaciguador y anticuado por ello. El olvido de los horrores de la intervención en Vietnam y los sufrimientos de la gente común hizo que la integridad reaccionaria de Wayne volviera a ser atractiva como respuesta a un liderazgo débil y a tiempos cambiantes.

"El cazador", de Michael Cimino es, después de todo un cruce entre "Centauros del Desierto" y "Los Boinas Verdes", tan profunda como la primera, tan extrema como la segunda. Confirma la imagen de Wayne que ahora crece, el hombre a caballo cuyas embotadas pequeñas verdades y acciones aparecen resolverlo todo, salvarlos a todos. Es un héroe peligroso para tiempos peligrosos, uno labrado en piedra, menos real incluso que otros. Sin embargo a veces parece todo lo que tenemos.




No se qué opinareis del artículo. La idea que a mí me transmite es que fuera de la pantalla el Duke era una persona más, con sus defectos y sus virtudes. Acostumbrado a verlo siempre como un héroe, pensar en sus flaquezas lo redimen un poco del Wayne reaccionario, chivato, y tantas otras cosas que uno detesta.
¡Muchas gracias davout!