No te detengas en mi tumba a llorar, no estoy allí.
Soy ahora una de las brisas que soplan.
Soy el brillo de diamante en la nieve.
Soy la luz del sol en el grano maduro
y soy la suave lluvia del otoño.
Cuando te despierte en la mañana una ráfaga de aire, soy yo,
la gentil brisa que se levanta en círculos
con el vuelo reposado de los pájaros.
Soy una de las tenues estrellas que brillan en la noche.
No te detengas en mi tumba a llorar.
No estoy allí. No he muerto.
Do not stand at my grave and weep, (pinchar para leerlo en inglés), es un poema popular atribuido a Mary Elizabeth Frye (1904-2004) que fue leído en el funeral de John Wayne, tal y como se comenta aquí, donde me he enterado de su existencia.
El poema tiene tanto de optimista como de cursi. Leído en un funeral seguro parece otra cosa, a fin de cuentas un funeral se hace para aliviar a los que se quedan. Pero pensando en el Duke, no admite comparación con su Feo, Fuerte y Formal que todos recordamos al pensar en su muerte.











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