El Dorado (1967), fin del western clásico. Ésta es la opinión que Fernando Cuesta defiende en este artículo de recomendada lectura:
...A mí siempre me ha gustado más, mucho más, “El Dorado” que “Río Bravo”, a la que, tratándose indudablemente de una muy buena película, encuentro falta de ese sentido del humor y de la ironía de que hacen gala Wayne y Mitchum mientras imponen la Ley y el Orden a duras penas. Ambas, no obstante, participan de la misma vocación claustrofóbica que fue imponiéndose paulatinamente en el Western a partir de 1950, desde “El Pistolero” (1950), pasando por “Johnny Guitar” (1954) o “Desafío en la ciudad muerta” (1958) , hasta llegar a “El hombre de las pistolas de oro” (1959), sin olvidarnos de títulos basados en una creciente tensión cronológica y psicológica como “Solo ante el peligro” (1951), “El tren de las 3,10 (1957) o “El último tren de Gun Hill” (1959), paralelamente al proceso de maduración estilística de un género que superó la primitiva dinámica de la aventura en los grandes espacios abiertos para recalar en un puerto donde los conflictos, tanto individuales como colectivos, llegan a su paroxismo. De ahí a la disolución del Western Clásico, arrumbado por la década de los 60, la del Spaghetti y la Desmitificación, mediaba sólo un paso, unos pocos años...
El artículo comenta que el momento final de la película con Wayne y Mitchum caminando con muletas es la propia escenificación del fin del western clásifico. Al pensar en la metáfora me acordé inmediatamente de El Último Pistolero. Y se me ocurrieron bastantes imágenes de la película que podrían simbolizar mejor ese final, pero en realidad es toda la película lo que mejor lo representaría, del mismo modo que supone el nostálgico adiós a Duke.
La escena que siempre recuerdo es ésa en la que James Stewart le dice a John Wayne que si él tuviese su valor se suicidaría antes que morir de forma natural por el cáncer, de la que se acordará el que haya visto la versión original, ya que la doblada en España tergiversa totalmente esa y otras escenas al punto de que no parecen la misma película. A partir de aquí Duke decide que su final debe ser el de un pistolero, y como todavía confía demasiado en sus capacidades se cita con tres a la vez, malo será que entre todos alguno no consiga matarlo. Bastante más elegante que un tiro en la boca, aunque menos efectivo.No sé, es la película en que mejor veo reflejado un punto final. Y si Wayne es inseparable del western clásico, éste no murió hasta que lo hizo Duke.












4 comentarios:
Una reflexión muy curiosa, la verdad. Nunca me había planteado 'El Dorado' como epitafio del western clásico, aunque no es nada descabellado... Sin emabrgo, coincido en que no hay película más simbólica, en muchos sentidos y lecturas, que 'El último pistolero'. De hecho, siempre me ha dado mucha rabia que con un guión tan interesante y unos secundarios tan memorables (e igualmente simólicos) como Stewart, Carradine o la Bacall, para el papel de los billanos se escogiese a un correcto Richard Boone junto a dos tipos sin "chicha" ninguna, los típicos que sabes que el Duke se los quitaría de su camino con un buen puntapie... No obstante, memorable.
Una reflexión a considerar... si señor. Me quedo con el "arrumbado por el spaghetti"... realmente, hizo daño al western clásico y cada vez lo veo más claro, aunque también la tecnología y una manera de hacer en el cine no acompañaba al western y si otros géneros.
Interesante lectura Zitor. Por cierto, te echamos de menos en FDL, a ver si apareces algún día ;-)
Saludos amigo!
Zitor, perdona que te moleste, pero han hackeado a FDL. Si le puedes echar un vistazo. Merci.
Coincido contigo, Javier, en la mala elección de los villanos que comentas y en lo memorable de la película. El otro día, mientras escribía esto, me puse a repasar ciertas escenas, entre otras la que comento, y a poco que me veo de nuevo la peli entera pese a estar en el ordenador y poniéndola a saltos yendo de atrás adelante, de nuevo atrás y así todo el rato.
Lo que no creo es que el spaghetti sea culpable de la suerte del clásico, de hecho ni siquiera creo que se viese mucho por los USA con un par de excepciones. Me inclino más a pensar que fue una cuestión de agotamiento y falta de interés en la industria por adaptar el género a los gustos cambiantes del público. Ojalá la cosa varie y resurja. Los dos últimos western que he visto de nueva ornada me han sorprendido gratamente: la de El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford y El tren de las 3:10, si bien la primera es bastante menos western de lo que uno se imaginaba antes de ver la película.
WardBond, gracias por el aviso sobre FDL. Te envío en breve un mail a la dirección tuya que tengo por el tema de los subs.
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