Las alertas a las que estoy suscrito me están devolviendo desde hace días numerosos enlaces a dos noticias que en principio poco relevantes me parecieron. La cantidad de medios que las reproducen, desde periódicos a blogs, y en varias lenguas, han llegado a cabrearme.
La primera, Spike Lee, que para promocionar su nueva película Miracle at St. Anna se puso a discutir con Clint Eastwood y continuó con John Wayne y sus películas.
A Clint le recriminó que en Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima no mostrase ningún soldado afroamericano, y cuando la polémica se apagaba la emprendió con John Wayne:
Es un error que viene desde las películas de John Wayne, donde siempre excluyeron a los nuestros y le pateaba el trasero a los nazis o los japoneses. Y en las películas de vaqueros mataba salvajemente a los indios. En una película de John Ford incluso dijo: "El único indio bueno es un indio muerto". Es algo que tenemos que cambiar.
El pretexto es el mismo que con Clint, reivindicar el papel de los afroamericanos en el conflicto, y me parece loable y necesario que lo haga. Pero no debe confiar demasiado en su película cuando para publicitarla tiene que polemizar directamente con dos estrellas de Hollywood, sobre todo por la forma de hacerlo. No seguí tanto lo de Clint, pero este párrafo sobre Wayne no parece escrito por un profesional del cine. Como director debería saber que los actores actúan, y si en el guión aparece una frase el actor la dice, máxime en una de John Ford. Además tampoco debe conocer la filmografía de Duke, estoy por afirmar que en un cómputo global sus personajes la mayoría de veces eran los más compresivos e incluso defensores de los indios frente al resto de personajes blancos.
En lo que respecta a películas bélicas, la que sí dirigió Wayne es Boinas Verdes, película criticable por muchas cosas pero no por no incluir soldados negros. Y curiosamente, "El Día más Largo", la película que nombra Lee como paradigma de la exclusión afroamericana, ante cuya visión se queja un veterano negro al comienzo de Miracle at St Anna, es una producción en la que Wayne no quería participar por una vieja rencilla con Darryl F. Zanuck, su productor. Zanuck pensó en Duke como protagonista, pero finalmente su aparición fue secundaria y debida a la cantidad de dinero que obligó a que le pagasen, aunque esta historia queda pendiente de contarse en otra ocasión.Y para acabar, va a resultar que por sus palabras (si es que la traducción del párrafo es correcta) Spike Lee es el primero en dividir a las personas por razas. Quizás sean matices semánticos pero no me gusta nada eso de "los nuestros" al referirse a los afroamericanos. Denota exclusión, diferenciación, justo aquello contra lo que lucha.
La otra noticia que me apetece comentar se refiere a que las tabacaleras pagasen a estrellas de Hollywood para promocionar sus cigarrillos y el tinte escandaloso con que se presenta. Lo dejo para otro día.











2 comentarios:
Se ve que el tipo no conoce Red Ball Express, de Budd Boetticher.
Así dejaría de generalizar, siempre con lo mismo...
Lo que se ve es que el señor Lee, como le dijo Eastwood, debería hablar menos y estudiar más. No incluir a un afroamericano en una película de la II Guerra Mundial no tiene por qué ser racismo, pues en aquel entocnes aún existía segregación en el ejército estadounidense y no era nada fácil encontrar pelotones en "blanco y negro".
Conste que suele gustarme el cine de Spike Lee, pero en este caso ha metido la pata hasta el fondo. Para promocionar su película ha ido a meterse con un director, Eastwood, caracterizado precisamente por defender la historia y cultura afroamericana.
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