En 1930 le llegó la primera gran oportunidad a John Wayne, el papel protagonista de La Gran Jornada, nada menos que de la mano de Raoul Walsh y para la Fox. Aun no me explico como pudo fracasar esta película, para mi gusto uno de los mejores westerns que protagonizó. El caso es que tras el fiasco Wayne quedó relegado para producciones de poca importancia. Así le tocaría protagonizar dos de las que dicen peores películas de su carrera, Girls Demand Excitement y Three Girls Lost. Todas ellas condujeron a la rescisión del contrato que le unía con la Fox.
Para sobrellevar las consecuencias de la depresión del 29, Columbia Pictures dedicó parte de sus esfuerzos en contratar personal más o menos conocido y de bajo caché para utilizarlos en producciones económicamente rentables, dirigida en aquella época por uno de los personajes más odiados de la historia del cine americano, Harry Cohn. Cohn le ofreció un contrato a Wayne de cinco años a renovar semestralmente, fruto del cual y como primera producción se rodaría Arizona. De dirigirla se encargaría Goerge B. Seitz, uno de los directores más rentables de la compañía por su rapidez y economía de medios, con amplia experiencia en seriales adquirida trabajando con la actriz Pearl White la década anterior.
Durante el rodaje se difundió el rumor del supuesto romance de Wayne con una actriz del estudio a la que Cohn le había echado el ojo. La venganza del magnate no se hizo esperar relegando a Duke a partir de entonces a los peores papeles imaginables, hasta dejarlo fuera de la compañía cuando llegó el momento de la renovación de su contrato. Las críticas negativas que recibió la película no influyeron por tanto ni para bien ni para mal en la carrera del actor.
Me cuesta hacer un comentario de una película del Duke, no soy objetivo. Me gustan todas por males que sean. Ésta no es de las peores, pero no es extraño que prácticamente sea una auténtica desconocida.
La situación que nos plantea ya nos la sabemos. Un buen mozo, el teniente Bob Denton, deja a su novia, Evelyn, en vísperas de ser destinado a una base en Arizona. Ella, despechada, embaucará al buen amigo y superior de su antiguo novio hasta llevarlo ante el altar, y así desplazarse también hasta Arizona. Ya en su destino, Denton no se atreverá a revelar la verdad a su amigo. Pronto entrará en escena Bonnie, un torbellino de mujer hermana de Evelyn, que se enamorará del teniente.
El triángulo ya está planteado, y ante algo tan manido sólo nos queda esperar una interpretación admirable, una novedosa concepción de los personajes o algún giro en el guión que nos sorprenda. Pero todo en la película es correcto nada más, no se encuentra ese detalle que nos meta de lleno en la película.
Evelyn es el personaje central sobre el que pivota la historia. Es la que enamora al Coronel, la que hasta llega a facilitar el acercamiento de su hermana con Denton y luego influirá decisivamente en la historia de la pareja. Nunca llegaremos a saber cuales son sus auténticas motivaciones, si realmente está enamorada de su marido y quiere proteger a su hermana, o sigue enamorada de su antiguo novio y todo lo hace por celos. Esta complejidad normalmente ayuda, se agradece ver que entre el blanco y el negro existe toda una gama de grises. Pero no convence, está mal resuelto el personaje y me inclino a pensar que por incapacidad del director.
Los demás también tendrán su momento a lo largo de la historia, se verán entre la espada y la pared sin mucho margen de movimiento, mandarán las circunstancias y ahí es donde se echa en falta un puntito de rebelión, no bajar los brazos y pelear un poco por lo que se quiere.
Todo ello te va alejando poco a poco de la trama y llegas al final con esa sensación que comentaba de estar ante una de tantas.
Pero claro, estas películas antiguas son de otra pasta. Quizás sea por aburrimiento de lo actual, pero uno se queda fascinado cuando te enseñan ciertas cosas. El fútbol americano de aquella época hasta parece un deporte sin las protecciones de ahora. Que la caballería del ejército vaya a caballo es algo a lo que no estamos acostumbrados. Esos biplanos en formación no tienen precio. Y la forma natural de actuar de los actores. Estamos en 1931, hace muy poco que se ha implantado el sonoro. Ya no hace falta sobreactuar para demostrar emociones, pero les queda ese deje melodrámatico de gestos exagerados.
Al fin y la postre uno se lo ha pasado bien y es lo importante. ¿Que la historia no vale mucho? Y qué más da, mira que estaban ricas las nenas de aquella época.

FICHA TÉCNICA:Título Original: Arizona (aka Men Are Like That)
Año: 1931
Director: George B. SeitzPaís: USA
Género: Drama
Duración: 70 minutos
Productor: Harry CohnGuión: Dorothy Howell (continuity),
Robert Riskin (adaptation dialogue),
Augustus E. Thomas (play "Arizona")
Fotografía: Ted Tetzlaff Música: Mischa BakaleinikoffReparto: John Wayne,
Laura La Plante,
June Clyde,
Forrest Stanley,
Nina Quartero,
Jack Cheatham,
Hugh Cummings,
Susan Fleming,
Adrian Morris,
Harry Northrup,
Loretta Sayers,
Charles Sellon